sábado, 28 de abril de 2012

R3 PROA





Sensaciones:
Impresiónes que las cosas producen en la mente por medio de los sentidos.
El olor, la textura, el sonido, lo que vemos. Somos seres dentro de una sociedad y por lo tanto percibimos las cosas puras, denotadas, y a través de la mente las simbolizamos, es decir usamos aquellas enseñanzas sociales que nos son impuestas desde que nacemos para entender y resignificar aquello que nos rodea. Afuera: el olor a pudredumbre, el oxido, la chapa, los pozos y veredas rotas que nos comprejizan el caminar, las grietas sobre las paredes y techos, el frío, el trafico, la basura, la mala hierba que crece sin control. Adentro: limpieza, orden, lisura, silencio, calidez, tranquilidad. Si bien comparten un mismo barrio, el turismo, algunas materialidades y por lo tanto parte del espíritu de la Boca, existe un gran abismo entre las sensaciones que percibimos en estos dos espacios. Ante estos impulsos e impresiones el afuera nos impulsa a estar a alerta, caminar liguero, cuidar el paso y nos invade la cabeza con contaminación sonora, que limita nuestros sentidos. Mientras que adentro el recorrido es marcado, pausado, de disfrute y observación.
Campos sostiene por medio de su obra cómo la tipografía a través de su materialidad y su disposición expresa también poesía, mas alla de su contenido textual. En la calle encontramos muchas formas de poseía sobre los lienzos libres que encontramos en las paredes de la calle, mas en aquellos lugares que son considerados "tierra de nadie". Georges Didi-Huberman denominaría a estos espacios encontrados como "centros de exposición"  excepcionales ya que al no ser aparatos del estado como los museos y galerías permiten una total libertad de producción. El mural es una maquina de guerra! que no esta expuesta a la contradicción que supone relacionarse con un espacio "institucionalizado", donde todo aquello que encontramos fue seleccionado y filtrado para llegar a nosotros.

sábado, 14 de abril de 2012

Teatro San Martín




Juicio previo
La mirada a través de la cámara genera en mi una sensación similar a la cristalera del café que separa a Poe de la realidad que esta sucediendo y le da la oportunidad de ejercer su poder de observación y análisis sobre aquello que transcurre del otro lado. Y al igual que sus conclusiones las mías también son producto de huellas y pruebas de elementos, de símbolos, que tienen cierto significado social, prejuicios. Yo soy prejuiciosa así como la sociedad lo es sobre mi. Me propongo reflexionar sobre dos situación que demuestran esto desde ambos lados.  En mi recorrido tomo una imagen de un felpudo encadenado a la bella entrada de un edificio. En este primer caso el prejuicio recae sobre mi, como transeúnte, ante la idea de que aquello esta puesto allí tomandonos a todos por ladrones y amigos de lo ajeno. También reflexiono sobre el valor de este felpudo, dudosamente superior a la cadena y el candado, y la razón por la cual alguien se lo llevaría, por mero vandalismo o capaz por necesidad. En el mismo camino me doy cuenta que yo como parte de esta sociedad también ejerzo el prejuicio al detenerme sobre un chico en bicicleta poniendo la nariz contra una armería. Por su aspecto medianamente mal vestido, o poco arreglado para tener un trabajo de oficina, y su bicicleta con una canasta blanca atrás que me indica que seguramente trabaja de algún tipo de delivery, labor muy mal remunerada, asumo, y de poco reconocimiento. Instantáneamente me pregunto que busca en una armería que "compra y vende al contando" con la connotación y la desconfianza que ya el mismo establecimiento me hace sentir. ¿Un cambio de carrera capaz?
Como conclusión a esta visión sale a mi encuentro unos pasacalles llenos de banderas argentinas, muy patriótico, pero no eso lo que llama mi atención si no que al ya haber pasado días del acto para la que seguramente fueron colgadas se encuentran todas rasgadas, obviamente por no ser de una gran calidad (recayendo también en otro de los tantos perjuicios sobre el desinterés  "de los argentinos" que suele no ser un "nosotros"). Le dan una imagen tétrica y destrozada a nuestra bandera. Por descuido seguramente elegimos tener esta imagen de nosotros mismos. 




Retratos
La fotografía de una fotografía, jamas es idéntica. La imagen de una imagen, jamas significa lo mimo. Este nuevo instante decidido, este punto preciso en el tiempo y el espacio que pasa por el lente genera una nueva imagen, agregando y cargandola a posteriori de códigos y connotación con las que no contaba la fotografía retratada. Los acentos de color son producto del reflejo del marco, los elementos y luces que rodean esta muestra. Esta elaboración o transformación de la realidad es indice de ese momento de luz sobre eso objetos que se sitúan frente al objetivo y son después cargados de iconos y símbolos descodificados por el espectador, que a diferencia del fotógrafo no fue parte de la puesta en escena y al explorar la imagen se detiene en la colorización del habano en la mano de Cortazar y sonríe al entender la intención de destacar este objeto tan representativo en el retrato mental o imaginario de este personaje.