Granaderos
La imagen encierra una escena. Transeúntes y granaderos luchando por su propio espacio en la senda peatonal. Si nos quedamos con la mera denotación de esta fotografía no nos resultara extraño encontrar esta confluencia entre ambos tipos de personajes dentro de la Plaza de Mayo. Sin embargo, si dejamos que nuestra mirada explore la escena que esconde encontraremos una imagen connotada. La lucha entre el orden predeterminado, como deben formarse y marchar, y el desorden de la realidad. Podemos entonces reflexionar sobre como las reglas y las convenciones tratan de marcar los modos de proceder. Los granaderos toman en este nuevo significado el puesto de la ley, donde los que se ocupan de ella poner normas que ordenan y controlan el libre albedrío de nuestros comportamientos. Y los civiles, pasan a tomar el papel del caos, de cada individuo y caso particular que dentro de esa norma se mueve en su propio beneficio y conveniencia. Esta situación describe el encuentro entre ambos, como la realidad y la ley se entorpecen al circular por la misma linea, en busca de avanzar.
Indiferencia y negación
Observemos la profundidad de esta imagen, de este momento congelado que nos deja registro de la realidad social que vivimos a diario. La sociedad ve esta secuencia de manera inversa, del fondo de la imagen al primer plano. Trabajadores frenéticos caminado sin detenerse de un lado a otro, hacia la plaza misma: personas en sus recreos, turistas y vendedores. Lo que queda escondido entre las zonas menos transitadas es aquello que elegimos no ver. Es socialmente correcto, educado incluso, retirar la mirada de aquello que afea la ciudad y de aquellos que se encuentran marginados. Están sentados al lado nuestro, pasivos, errantes, y elegimos ignorar su presencia, nos incomoda enfrentarnos a la realidad que se nos muestra. Esta imagen pone la intención en invertir la mirada, poner aquello oculto en un primer plano y detener el frenetismo en este instante.
Nestor K
Imágenes, vídeos y objetos se presentan en cada sala en representación de la figura del presidente. Son las diferencia dentro de los mismo elementos que marcan a las distintas personas que encarnaron ese papel. Se expone la pluma del presidente como la corona del rey o la espada del caballero. A medida que avanzo en mi recorrido, las veo de materiales distinguidos, como la plata y el oro. Elijo detenerme en esta ultima y tomar una imagen. Es la escenificación de una escena ya escenificada, esta redundacia se da por la composición de la toma. Por un lado, la decisión en el encuadre de aprovechar el reflejo que nos deja ver el sillón presidencial al mismo tiempo que esta peculiar birome bic que ocupa el lugar de la clásica pluma. Pero es doblemente montada por que lo que vemos, la elección de ésta, su ubicación y los demás elementos de la vitrina han sido no ingenuamente colocados. Que nos quiere decir la imagen? y la escena montada? y que haya sido montada?
Al lado de la bic las demás son pretenciosas y distinguidas, características que comparten con el sillón. Son muestras del status, la elegancia y la clase correspondiente a la posición de la presidencia. Qué mensaje nos habrán querido transmitir a través de esta sutil intervención. Marcará el carácter del fallecido, poco extravagante en su vestir y actuar. O transciende esta personificación del objeto para marcarnos también su esencial característica, como bic: él ser popular.



Stefania
ResponderEliminarV+
Interesante el análisis y las imágenes fotográficas creadas. Hubiese sido interesante también que construyas un discurso más relacional, dialógico entre ellas, en relación al recorrido y las ideas planteadas.
En el caso de la 3º, podrías aplicar el texto de Bazin, en relación a la "inmortalidad" o embalsamamiento. Y esto, en relación a la construcción del discurso museístico.
Creo que en la 1º y la 3º se condensan ideas muy potentes a trabajar y una mirada particular interesante, que podrías profundizar con las futuras lecturas, reflexionando sobre la lectura maquínica.
Mariel-